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Aprendizaje colaborativo: lo que nos dice la evidencia hasta ahora.

Actualizado: 10 mar

Parto de la conclusión general que arrojan las investigaciones consultadas: el aprendizaje colaborativo no implica únicamente “trabajar en grupo con los mejores amigos de clase”, que, si bien es cierto tiene un componente afectivo y efectivo importante, este aprendizaje va más allá de ello cuando la intención está bien orientada.


Desvirtuar el objetivo del aprendizaje colaborativo es muy fácil cuando sabemos que es posible que la responsabilidad de la tarea caiga sobre un solo miembro del equipo y aparezcan las injusticias, las frustraciones y por supuesto…el caos.


La colaboración y participación no van a aparecer solas, hay que cultivarlas y acompañarlas hasta que se manifiesten por sí mismas, La evidencia reciente va en esta dirección: cuando el aprendizaje colaborativo se diseña bien, tiene beneficios reales, y además, está creciendo como línea de investigación en todo el mundo. (Clipa & Cărămidă, 2024; Marreh & Velankar, 2024). También nos deja una advertencia necesaria: si lo reducimos a “trabajo en grupo” sin estructura, todo queda a la suerte del equipo… y a la paciencia del docente. (Ferreira, Zabolotna & Lee, 2024/2025). No lo digo yo, estudios como los citados apoyan estas teorías. 


Ahora bien, aquí viene lo que sostiene nuestra esperanza docente: cuando lo orientamos y lo acompañamos, el aprendizaje colaborativo se asocia a mayor motivación, mejor autoestima y mejores habilidades comunicativas, que bien sabemos lo útiles que son a lo largo de la vida (Clipa & Cărămidă, 2024). Y esto es importante: el fin último de esta estrategia es que nuestros alumnos aprendan a colaborar, participar y pertenecer. Por eso debemos enseñarlos, entrenarlos y sostenerlos.


Para aterrizar la teoría a la práctica:


¿Qué debemos hacer?

Lo principal:  estructurar  la colaboración, y esto lo hacemos a través de los siguientes pasos:


1) Establecer roles claros asigna funciones dentro de cada grupo y vela porque cada rol se cumpla. Si alguno falla o no sabe cómo hacerlo, guíalo; ayúdalo a entender qué debe hacer y por qué su rol es importante para el desarrollo de la actividad.


2) Compartir metas si todos tenemos el mismo objetivo, todos contribuimos. Pero eso no ocurre por arte de magia; debemos diseñar las condiciones para que se comprometan con una meta compartida. Y nuevamente, acompañar.


3) Interdependencia positiva sí, cada uno tiene un rol, pero no lo cumple de forma aislada. Cada integrante es necesario e importante para alcanzar el objetivo. Cuando aportan sus habilidades en conjunto, consiguen más que lo que harían por separado. Aquí está la esencia de la colaboración.


4) Establecer normas de equipo así como creamos normas para la convivencia diaria, también debemos enseñarles a establecer normas de trabajo grupales. Ayudarles a identificar qué necesitan para que la dinámica funcione: escucha activa, turnos, respeto a opiniones, responsabilidad con acuerdos y tareas. Enseñarles a comprender y mantener estas normas es dar estructura al trabajo colaborativo. Esto también es acompañar.


5) Evaluación y coevaluación este paso requiere enseñar comunicación asertiva. Enseñarles a corregir con foco en lo que se puede mejorar y no en lo que "han hecho mal". Reflexionar sobre lo que cada uno puede mejorar, lo que pueden mejorar sus compañeros y lo que pueden mejorar como equipo.


6) Estrategia de discusión 1-2-4 es una estrategia para activar la participación de todos, de manera gradual. Primero se reflexiona individualmente. Luego se comparte en parejas. Y después se juntan parejas para construir una idea más completa. Así, nadie se queda fuera: todos elaboran desde lo individual hasta lo grupal. En el aula es muy útil porque ayuda a construir colaboración genuina entre pares y empuja a participar incluso a quienes suelen callar.


Además de tomar en cuenta estos puntos mencionados, también es importante estar atentos a las dinámicas que se generan entre los estudiantes para así, mover estratégicamente a los integrantes del grupo de manera que al interactuar en momentos distintos y en diferentes grupos les ayude a desarrollar la integración y colaboración entre ellos mismos.


Al establecer estas dinámicas no solo ayudamos a mejorar la relación y colaboración en el aula, les estamos dando herramientas para vivir en sociedad, a respetar, saber escuchar y a construir en grupo, habilidades humanas indispensables para el resto de sus vidas.


Gracias por llegar hasta aquí. Si crees que esta información puede ser útil a alguien más no dudes en compartirla y dejarme tus opiniones en comentarios. 



Si quieres profundizar más sobre el tema te dejo abajo los enlaces a las fuentes consultadas:


 Referencias


  • Clipa, O., & Cărămidă, B.-N. (2024). Effectiveness of collaborative learning in the educational process. Revista Românească pentru Educaţie Multidimensională, 16(4), 442–459. https://doi.org/10.18662/rrem/16.4/923


  • Marreh, S., & Velankar, Y. P. (2024). Recent trends in collaborative learning: A systematic review and analysis. International Journal of Evaluation and Research in Education (IJERE), 13(4), 2473–2481. https://ijere.iaescore.com/index.php/IJERE/article/view/28501


  • Ferreira, J. M., Zabolotna, K., & Lee, S. (2025). Teaching twenty-first-century skills: Examining collaborative learning in initial teacher education in Finnish universities. Scandinavian Journal of Educational Research, 69(7), 1319– 1340. https://doi.org/10.1080/00313831.2024.2419078




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